Nueva cárcel de Copiapó será al estilo de penal estadounidense

6 noviembre, 2012

Finalmente, el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Copiapó ya comienza a adquirir forma, al menos como proyecto. Y es que según publicó ayer El Mercurio, el penal más sobrepoblado del país cambiará no sólo de ubicación, sino que tendrá características similares a un recinto de California, situado en el desierto de Mojave (EE.UU.)

La publicación señala que albergará 3 mil ochenta reos y tendrá como nombre “El Arenal”. Será el primero de los cuatro penales diseñados por el Gobierno para disminuir el hacinamiento que afecta al sistema penitenciario.

La nueva cárcel se ubicará a 35 kilómetros de Copiapó en un terreno de 89 hectáreas en el sector Caserones y fue diseñada para que el 100% de los internos desarrolle una actividad diaria. La intención, se afirma, es que esté operativo en 2016.

En esta nueva cárcel los internos serán vigilados las 24 horas del día por Gendarmería. Y dependiendo de su nivel de instrucción, deberán cursar estudios básicos, medios o técnicos, o trabajar en talleres o en la mantención del recinto.

Ninguno pasará sus horas de encierro como hoy lo hace la gran mayoría de los casi 49 mil reclusos que hay en el país, es decir, levantándose para esperar que transcurra la jornada.

“El Arenal” recluirá a 1.680 hombres con bajo compromiso delictual, y a 1.400 que serán condenados de alta peligrosidad e imputados (en proceso de investigación, aún no sentenciados). Estarán separados por secciones, de acuerdo al o a los delitos por los que fueron condenados, el riesgo de fuga y grado de rehabilitación, entre otros factores.

El artículo de prensa señala que el diseño de Gendarmería contempla piezas comunes para 100 internos, en las cuales hay una garita de vigilancia. Desde ahí, un gendarme observará por cámaras de seguridad a toda la sección. En promedio, cada reo tendrá un espacio de 29 m².

Según declaró la seremi de Justicia Carolina Vilches a El Mercurio, la actual cárcel de Copiapó tiene capacidad para 250 personas, aunque actualmente hay más de 800. “Lo que se busca es aprovechar el gran espacio del desierto, y contar con amplias instalaciones que permitan una rehabilitación real de los reos”. La nueva cárcel implica una inversión de US$ 80 millones.

Lo novedoso del sistema es que como lo que se busca es que los internos desarrollen actividades laborales y no estén sólo “pasando el día”, el Gobierno se encuentra buscando información acerca de cuál es el tipo de industria que podrían instalarse en este penal. Asimismo, la autoridad gestiona un plan de incentivos para que los empresarios construyan allí sus dependencias, como talleres de mueblería o carpintería.

Fuente: El Diario de Atacama