Muestra reúne el imaginario personal de 16 fotógrafos

24 octubre, 2012

¿Puede el registro de la realidad ser una obra de arte? Durante décadas, la fotografía debió luchar para responder positivamente a esa pregunta, validarse como disciplina artística e ingresar definitivamente al nicho de las galerías y museos. Porque una fotografía no es sólo la documentación de lo que sucede alrededor, sino también el punto de vista de quién aprieta el disparador. Esa mirada subjetiva y única es lo que transformó en grandes artistas a fotógrafos como Henri Cartier Bresson, Robert Capa o Sergio Larraín, y es lo que hasta hoy todo fotógrafo busca.

Atendiendo a esa problemática, nació la muestra Imaginario colectivo que se inaugura hoy en la galería 64 del Patio Bellavista y que reúne a 16 fotógrafos locales con 40 instantáneas que reflejan su particular forma de mirar el mundo. “Mi idea fue preguntarles a cada uno por el imaginario chileno y que ellos me contestaran a través de una imagen. El resultado es, en cambio, una serie de trabajos que hablan sobre su propio imaginario como fotógrafos”, cuenta la directora de la galería, María José Merino.

Así, en la muestra se cruzan el registro documental de Alvaro Hoppe (1956), quien presenta una serie sobre la bandera chilena con fotos tomadas en marchas y manifestaciones públicas; las escenas íntimas de Cristóbal Traslaviña (1982), quien retrata interminables fiestas en cuadros borrosos donde se ve un cigarro a medio apagar o una cama deshecha y las investigaciones de Tomás Munita (1975), quien ha viajado hasta el norte de Chile para retratar los desolados y espectaculares paisajes del desierto de Atacama.

“Todos son fotógrafos que tienen una trayectoria reconocida en el país. La muestra es la prueba, porque cada uno ha logrado crear un sello único que se diferencia de lo que otros hacen”, dice Merino.

Foto profesional

Inaugurada en abril de este año con una muestra de Paz Errázuriz, Galería 64 es uno de los pocos espacios que existen en Santiago para la fotografía, junto con la sala de la Estación Mapocho y la del Instituto Arcos. En promedio recibe unas mil visitas al mes. “Nuestro mayor desafío es seguir aumentando las visitas y de paso el coleccionismo. Queremos profesionalizar el sistema”, dice Merino. “No me gusta la venta directa entre fotógrafo y coleccionista, porque la obra se vende una vez y se le pierde la pista. La galería certifica las fotos y cada vez que se vende, el fotógrafo recibe un porcentaje. Así funciona afuera”.

En la muestra, todas la fotos están a la venta y van desde los 80 mil al millón y medio de pesos. Entre las 40 fotografías expuestas destacan los trabajos sobre Santiago de Leonora Vicuña, con una serie sobre los barrios de Avenida Matta, Vivaceta e Independencia de noche; el de Jorge Gronemeyer, que refleja cómo ha ido cambiando la arquitectura de la ciudad a través del contraste entre edificios históricos y contemporáneos, y el de Fernando Rosa, quien da una mirada irónica a hitos del espacio público, como la Virgen del cerro San Cristóbal o el Palacio La Moneda.

Además, se exhiben fotos inéditas de Luis Poirot, quien por 10 años retrató desnuda a la misma mujer: su pareja Fernanda Larraín (fotógrafa presente en la muestra) y que son parte de una serie mayor, que será expuesta el próximo año en Galería 64 para celebrar los 50 años de carrera del fotógrafo.

Fuente: La Tercera