Las ciudades chilenas y los desafíos de 2017

3 febrero, 2017

Pablo Larraín, presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos.

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Pablo Larraín, presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

En 2016, los profesionales convergieron en el rol de arquitectos y urbanistas en la construcción de soluciones para las crisis de desigualdad y segregación de los espacios urbanos, además de mejorar la calidad de vida de toda la población.

En Chile se concretaron discusiones legislativas sobre el espacio público, la constitución policéntrica y otras políticas públicas relacionadas con viviendas, normativas de construcción y promoción de la arquitectura como aporte cultural. Algunos ejemplos fueron el proyecto que digitalizará la gestión de los trámites municipales para la construcción y la discusión sobre la Ley de Aporte Urbano.

Este año es necesario potenciar la sensibilidad de las autoridades en la formulación de propuestas y amplificar el diálogo del futuro urbano. Así, es central seguir el avance de los procesos participativos de grandes proyectos, como la modernización del eje Alameda-Providencia: el interés está puesto en las garantías de armonía e interacción con el espacio, con acento en la integración del transporte público y medios sustentables.

En gestión, es esperable mayor claridad en la aplicación del mencionado marco de Aporte Urbano por medio de un reglamento orientador, definido con parámetros objetivos de densificación y mitigación que eviten una segregación artificial de barrios y desequilibrio entre comunas. Otro tanto corresponderá a los planos reguladores, cuyos cambios debieran reconocer el valor de la compactación y el uso mixto del suelo, especialmente en aquellos sectores con cobertura del Metro.

Existe el espacio, además, para seguir discutiendo planes de desarrollo intercomunal que aborden las tareas pendientes de transporte y conectividad urbana, asumiendo los sistemas integrados con soluciones globales. El perfeccionamiento del transporte público permite avanzar en la armonía de la ciudad, resolviendo necesidades básicas y proponiendo soluciones de bienestar, especialmente para quienes deben recorrer grandes distancias a diario a causa de un alicaído modelo centro-periferia y de urbanidad-ruralidad.

Un espacio de reflexión relevante será la XX Bienal de Arquitectura de Valparaíso. Bajo el título ‘Diálogos Impostergables’, la versión del encuentro abordará cómo y dónde participan los profesionales de las ciudades en los temas de inclusión, superación de la pobreza y brechas de desigualdad.

Este año, debemos seguir construyendo desde la buena posición que cosechamos, insistiendo en la participación activa y ampliada de autoridades, expertos y ciudadanos en los asuntos que nos conciernen como integrantes de los mismos espacios y a los que debemos aportar como contribuyentes integrales, positivos y constructivos del futuro común.

Lee la columna publicada en Publimetro.