Las 3 razones por las que el diseño de las ciudades de América Latina detiene el progreso de la región

20 septiembre, 2017

Si llueve, salgo a vender paraguas; si hace calor, agua en las esquinas. Si voy a trabajar, me levanto a las cinco de la madrugada para alcanzar a llegar. Si el alquiler está por la nubes, me voy a la periferia.

¿Te suena conocido? La explosión demográfica en las grandes ciudades de América Latina genera una serie de problemas que, en muchas ocasiones, no se han enfrentado. Las soluciones son caras y los beneficios sólo llegan a largo plazo.

Una investigación realizada por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) detectó las tres razones fundamentales en las que la planificación urbanística es un obstáculo para el avance de la región.

Estas son: hacinamiento en la vivienda en barrios vulnerables, el transporte público y el trabajo informal. Los expertos hablan de la “triple informalidad” de la casa, el bus y el trabajo.

Hoy el 80% de los latinoamericanos vive en ciudades y se estima que en 2050 será el 90%. Ante ese escenario, ¿quién se hace cargo de diseñar ciudades habitables?

Pablo Sanguinetti, economista jefe de CAF y uno de los expertos que participó en la elaboración del último Reporte de Economía y Desarrollo, dijo que los gobernantes -a nivel nacional y regional- tienen que tomar cartas en el asunto porque la situación se puede poner cada vez peor.

“Si las ciudades crecen de manera más ordenada, se puede facilitar el acceso a mejores oportunidades económicas y una mayor competitividad. No hacer nada tiene más costos que beneficios”.

Cómo las ciudades detienen el progreso

Por el alto costo de la vivienda, mucha gente se tiene que ir a zonas periféricas donde no cuentan con servicios básicos como el agua potable o la electricidad.

Cerca de un 25% de los latinoamericanos vive en asentamientos informales. Es decir, las personas construyen donde pueden; muchas veces en un cerro o en zonas inundables. Desde esos barrios quedan desconectados de las redes de transporte público y a gigantescas distancias de los potenciales puestos de trabajo.

Se estima que un 15% de los latinoamericanos no tiene ningún medio de transporte a diez minutos de su casa. Luego, los que cuentan con redes de transporte, deben pasar horas en atascos o hacer todo tipo de combinaciones -incluyendo buses no autorizados- para llegar a su destino.

Casi la mitad de los latinoamericanos se gana la vida en el sector informal. Eso incluye a los que lo hacen por cuenta propia y a los empleados de pequeñas empresas con no más de tres trabajadores.

En urbes como Ciudad de México, Buenos Aires, Bogotá, Lima o Sao Paulo es particularmente común la existencia de vendedores ambulantes o trabajadores sin contrato formal.

¿Cómo se puede enfrentar?

Según los responsables del estudio de la CAF, lo esencial es que las autoridades hagan un buen plan que establezca claramente dónde localizar las empresas y las familias, evitando el crecimiento espontáneo de los asentamientos.

Su diagnóstico es que la infraestructura no ha permitido absorber los flujos migratorios de manera sostenible. Y tal como va el ritmo de crecimiento, la situación sería aún más dramática en los próximos años.

En el caso del transporte, proponen la creación de una red de movilidad que facilite el acceso a los mejores empleos disponibles. Las empresas se beneficiarían directamente al contar con mano de obra más preparada, superando la barrera de la distancia.

Según una encuesta hecha por CAF en varias ciudades una cuarta parte de la población emplea por lo menos una hora al día en llegar a su trabajo, mientras que el latinoamericano promedio, tarda 40 minutos, descontando el tiempo de retorno.

Sin embargo, hay zonas -que se escapan al promedio- donde las personas permanecen en atascos que se prolongan por mucho más de una hora, no solo porque el transporte público funciona mal, sino también, porque el parque automotriz se ha disparado.

¿Por qué va a aumentar el desempleo en América Latina si la economía va a crecer este año?

Frente a esto, el estudio plantea que podrían establecerse algunas regulaciones para que los propios automovilistas asuman loscostossociales y ambientalesque generan sus desplazamientos.

En el caso de la vivienda, se calcula que en Latinoamérica un apartamento de 50 metros cuadrados podría consumir 30 años del salario promedio de un trabajador.

En ese sentido, los expertos proponen una flexibilización de la oferta inmobiliaria, del marco regulatorio del uso de suelo, de los estándares de edificación y la agilización de los procesos burocráticos para la construcción de propiedades.

También sugieren fomentar el acceso al crédito hipotecario y que las personas tengan la opción de aumentar sus ingresos.

El problema es que todas estas recomendaciones requieren inversiones millonarias y además de voluntad política para mirar el largo plazo.

Lee la nota original de BBC AQUÍ