La lucha por salvar la maestranza

20 febrero, 2013

Guillermo Cruces tiene grabado en la memoria el 5 de marzo de 1956. Ese día partió su carrera ferroviaria. Primero debió pasar por la Escuela de Aprendices, luego vinieron los talleres, hasta llegar a la construcción de los ferrocarriles.

Por aquellos años la Maestranza de San Bernardo era una enorme instalación, con 23 pabellones, donde en precisos turnos de siete horas con 50 minutos los trabajadores reparaban y construían las locomotoras. Hasta dos mil empleados llegó a albergar, de la que actualmente sólo quedan tres pabellones en pie.

“La maestranza fue la segunda más grande en Sudamérica y allí se construyeron 10 locomotoras integramente hechas en Chile”, describe Cruces, quien lidera el movimiento que unió a antiguos trabajadores, quienes vieron con preocupación que tras cerrar sus puertas, en 1996, quedó en total abandono.

Tras tocar muchas puertas y juntar 10 mil firmas, el Comité de Defensa Histórico Cultural de la Maestranza de San Bernardo, logró que los tres pabellones que quedan fuesen declarados Monumento Nacional en 2010. Pero no ha sido suficiente.

Hoy están preocupados, debido a que lo que queda de los años de gloria del ferrocarril “está en completo abadono”, acusa Guillermo, quien ahora empieza una nueva cruzada en busca de apoyo para lograr que se conserve el lugar y su historia. Además, explica, están preocupados porque el terreno ahora pertenece a la Sociedad de Desarrollo Inmobiliario de San Bernardo, donde EFE tiene una participación de 35%.

Ante el temor de que la estructura se siga deteriorando o peor, se convierta en un proyecto inmobiliario, es que el grupo hace un llamado: “Queremos mantener los tres talleres y que sean expropiados por el Gobierno. Queremos que se desarrolle un gran museo ferroviario en uno de los pabellones, en el otro se realice un centro cultural y en el tercero, un centro deportivo”.

En este contexto, el comité continúa su lucha y solicitó a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados reunirse en los terrenos de la maestranza. Este encuentro se concretó el 14 de enero, donde los parlamentarios realizaron un recorrido por los talleres llenos de escombros y con las claras señales del abandono. La reunión de trabajo fue presidida por el diputado Ramón Farías y participaron el gobernador de la provincia del Maipo, Cristian Saavedra, la alcaldesa de la comuna Nora Cuevas y algunos concejales.

Farías, tras el encuentro, se mostró preocupado, ya que observó que “todos los pilares centrales están apareciendo horadados en sus bases, como si alguien estuviera rompiéndolos y la sospecha es que el objetivo de romperlos es que finalmente, la nave más grande se declare sujeto a demolición”. Al respecto, “nosotros le pedimos al Estado que se hiciera cargo de eso y de la vigilancia de la maestranza”.

Por su parte, la alcaldesa Cuevas, señaló que estos terrenos se han transformado en foco de delincuencia, aunque respalda la lucha del comité y dijo que es importante recuperar “nuestra historia y nuestra tradición”. Agregó que “no hemos podido concretar una eventual compra, porque la inmobiliaria decidió vender a muy alto precio el metro cuadrado”. Por lo mismo, ella también apoya la opción de expropiación o la compra, pero por un valor menor.

Responsabilidades compartidas ve el secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales, Emilio de la Cerda Errázuriz, en el deterioro de la estructura. Primero, el propietario que no está tomando todas las medidas para evitar que se deteriore, luego el terremoto afectó algunas partes de la estructura y el “robo hormiga”. Según estudios de la entidad los edificios son recuperables, salvo algunas zonas, pero “los galpones están en un buen estado estructural y se pueden recuperar, pese al robo a la base de los pilares”.

Al evaluar la situación que vive esta estructura, De la Cerda hizo un reconocimiento a las falencias del sistema: “Es verdad que esto es responsabilidad del propietario, al menos restringir el acceso, pero el caso de la maestranza de San Bernardo refleja un nivel de abstracción y un nivel de imperfección de nuestra ley de Monumentos”.

Fuente: La Tercera