La casona de Juan Pablo Johnson se resiste al boom inmobiliario

9 abril, 2013

No es un edificio sobre el que pesa algún tipo de protección patrimonial, pero su dueño la cuida como si lo fuera. “Soy un arquitecto frustrado y por eso no quiero que derriben esta casa. No hay día que no me toquen el timbre para comprármela, pero yo no la quiero vender para que construyan una torre, como las de acá al lado”, dice el conocido banquetero que lleva 28 años en el rubro de eventos para matrimonios y marcas varias, Juan Pablo Johnson, quien compró el inmueble el año 2000, luego de ver que estaba en arriendo.

Johnson vive al interior de esta casona que data de 1907 y que tiene tres pisos. Entre otras cosas fue bodega y biblioteca del Registro Civil. Aunque se ve descascarada por fuera, adentro su decoración es moderna, de techos altos, con vigas y ladrillos a la vista. Eso, además de un cuidado jardín interior.

Fue a fines de los 90, cuando el banquetero venía caminando por el sector y se encontró con el cartel “se arrienda” en la ventana del edificio de Avenida Bustamante 1007, casi al llegar a Av. Matta. Preguntó el precio, se consiguió un inversionista y lo compró.

“En esa época estábamos atravesando una crisis económica, por lo que la inmobiliaria que era dueña del terreno, la misma que hoy tiene dos torres continuas a mi casa, resolvió arrendarla hasta llevar a cabo el proyecto. Yo me enamoré de la construcción y por eso la convertí en la casa matriz de mi banquetería. No quería que la echaran abajo”, cuenta Johnson.

Tampoco quiere que lo hagan ahora, porque es de las pocas edificaciones de baja altura que van quedando en esa manzana. Ahí la constructora Fernández Wood ya construyó dos torres de 31 pisos (donde estaba el laboratorio Recalcine), la primera de las cuales tiene 275 departamentos y la segunda 285.

Un poco más al norte, en la misma Av. Bustamante con García Valenzuela-la misma calle del Hotel Valdivia- ya se levantó otro edificio y a dos pasos, en Mujica, una antigua construcción de ladrillos a vista, ya está cercada, lista para demoler.

El boom inmobiliario que se vive en la zona es notorio. “Doce años atrás, éste era un terreno semi industrial, de construcciones bajas. Hace ocho años comenzamos a llenarnos de torres”, cuenta Blanca Baltera, vecina del sector.

Según indica el director de obras de la Municipalidad de Ñuñoa, Carlos Frías, la normativa que rige el terreno que ocupa la casona Bustamante es de 1990 y dice que ahí se podría construir un edificio de 24 pisos.

No a la demolición

“Me han ofrecido 52 UF por metro cuadrado, pero no he querido vender. Se lo ofrecería a una universidad o a una institución que conserve el inmueble”, explica Johnson.

Eso sí, confiesa que no sabe hasta cuándo podrá seguir resistiéndose a la tentación monetaria. Aunque no tiene la casona a la venta hoy, sí tiene pensado reducirse y quedarse sólo con el centro de eventos que tiene en Colina.

En el municipio de Ñuñoa indican que el valor del terreno en ese sector fluctúa entre las 38 UF y 40 UF por m2, un precio que podría incrementarse tomando en cuenta que ahí (al frente de la casa) estará la estación de transferencia de la Línea 5 y la futura Línea 6.

Johnson cuenta que hace dos semanas hizo un evento y que tiene todo el año agendado. “Después de eso, no sé qué pase. Me gustaría que no lo votaran, por supuesto, pero llega un día en que la plata también te come”, reconoce el reconocido banquetero.

Fuente: La Tercera