Japonés Toyo Ito gana premio Pritzker

18 marzo, 2013

Primero fue una muestra de objetos y piezas de decoración que produjo para firmas italianas, exhibida en 2005 en el Museo de Bellas Artes bajo el título de “Toyo Ito made in Italy”. Pero luego fue algo mucho mayor: la casa White O -vinculada a la casa White U de 1976, uno de sus primeros trabajos-, que desarrolló en Marbella. Para la arquitectura en Chile fue un hito, casi como su apellido.

Es la relación de Toyo Ito con Chile, el único país de Latinoamérica donde el arquitecto y diseñador japonés de 71 años, ha dejado una huella física. Ayer, la jerarquía de Ito en la arquitectura contemporánea alcanzó su más alto logro, al obtener el Premio Pritzker, conocido como “el Nobel de la arquitectura”, anunciado en Los Angeles.

El jurado, entre quienes figuraba el arquitecto chileno Alejandro Aravena, se refirió a Ito como un gestor de obras que perduran en el tiempo y que además entregan una dimensión espiritual y poética. “Aunque ha construído una gran cantidad de edificios, en mi opinión, él ha ido trabajando una idea común a lo largo de toda su carrera, expandiendo los límites de la arquitectura. Para lograr sus objetivos no ha tenido preocupaciones en dejar atrás sus logros anteriores”, dijo ayer Young Ho Chang, integrante del jurado.

De este modo, Toyo Ito se convierte en el trigésimo séptimo ganador del prestigioso premio y el sexto arquitecto japonés en recibirlo.

Ito es el autor de la Torre de los Vientos de Yokohama (1986) y el Museo Municipal de Yatsushiro (1991), así como de la famosa Mediateca de Sendai (1994), que casi no tuvo daños con el terremoto de 2011, y del estadio abierto de Kaohsiung (2009). También ha construido una serie de piezas en Barcelona, como las Torres Fira (2009).

Conocido como “el nuevo Antoni Gaudí”, Toyo Ito no esconde ese vínculo. “La referencia a Gaudí es inevitable”, admitió el arquitecto cuando se inauguraron esas torres en España. Ito veneró entonces al maestro catalán y sus espacios fluctuantes, que también se pueden advertir en gran parte de la obra del japonés.

Fuente: El Mercurio