Innovación e industria inmobiliaria: los desafíos de un mercado competitivo

24 noviembre, 2016

Por Pablo Larraín, presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos.

Borja Huidobro + A4 Arquitectos.
Badia Soffia + Searle Puga Arquitectos.

Entre los factores que han impulsado el desarrollo y la innovación de la industria inmobiliaria en Chile en los últimos años se cuentan el cambio en la conformación de la sociedad chilena, un mercado atomizado y competitivo con precios al alza y avances tecnológicos que han permitido incorporar elementos de valor a las viviendas.

Es un hecho que los chilenos hemos cambiado la forma en que vivimos y la industria ha sabido adaptarse a estos cambios. También ha sido relevante el hecho de que, en el último tiempo y debido a modificaciones tributarias y disminución de la constructibilidad de los terrenos, el precio de las viviendas se ha elevado de forma importante.

Todo ello ha impulsado que la oferta se oriente a proyectos de menor tamaño que se compensan con capacidad y diseño. Actualmente, la tendencia es la compactación e integración de los espacios, incorporando este elemento como valor y atendiendo también al fenómeno creciente de familias más pequeñas.

El promedio de hijos por familia es menos de dos y el servicio doméstico se ha externalizado, por lo que ya no se hacen tan necesarias viviendas con gran cantidad de dormitorios o áreas destinadas a personas externas al núcleo familiar.

De forma progresiva se han ido unificando las unidades espaciales en zonas como sala, comedor y cocina, sumando a la tecnología como aliado del confort y del diseño del proyecto, en una tendencia que la arquitectura y el interiorismo han sabido nutrir de la mano de la innovación. Hoy, las actividades domésticas convergen en un solo espacio, articulando un uso y vivencia multifuncional de la vivienda.

El desarrollo de la demanda ha creado también soluciones específicas para productos segmentados, tanto por composición del grupo familiar como por el uso que se le dará al proyecto. No es posible desarrollar el mismo producto inmobiliario para un joven profesional, una familia con hijos o un matrimonio de la tercera edad; tampoco para una segunda vivienda en la playa o una residencia que incorpore la oficina en el mismo espacio.

Tanto el diseño del proyecto, como su emplazamiento y equipamiento, responden a distintas necesidades, presupuestos y perfil de usuarios. En este sentido, la adición de gimnasios, piscinas, salas multiuso, bicicleteros y lavandería representan ventajas comparativas en el desarrollo de un proyecto mientras que, al interior de la vivienda, mejoras en el confort respecto de climatización, iluminación, acústica y belleza, suman al resultado final.

También se ha diversificado en el concepto clásico de casa, departamento u oficina, con las opciones de lofts, townhouses y otros. Un ejemplo de ello son los edificios de uso mixto, que se han instalado de forma creciente en las grandes ciudades del país, donde se combinan áreas de retail, estacionamientos, hoteles, viviendas y oficinas. Son opciones más sofisticadas que permiten innovar en la oferta y atender las preferencias de nuevas generaciones que son menos proclives a asumir el alza de los costos de adquisición y buscan polos de servicios a la mano.

En tanto, al interior de los proyectos se ha mejorado tanto en la calidad de las terminaciones como en los productos que se comercializan, ya que el usuario actual no solo busca usabilidad, sino también diseño, comodidad y eficiencia; en suma, elementos que aporten a su calidad de vida.

No se trata de un escenario sencillo para la industria inmobiliaria. Si bien existen amplios espacios para innovar, también la competencia es enorme. En este momento, no hay ninguna empresa que tenga una participación mayor al 5% del total de proyectos que se emplazan en Chile, lo que nos habla de una industria competitiva, que busca elementos de diferenciación en precios, desarrollo, diseño y tecnologías.

Estamos ante un escenario dinámico, con espacios para continuar identificando y nutriendo segmentos de mercado y atendiendo necesidades específicas.  La innovación responde hoy a un mercado más maduro, con compradores más informados y sofisticados en sus requerimientos.

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