Estructuras livianas: Avances y desafíos en el enfrentamiento de desastres naturales

26 mayo, 2015

En el 27/F no hubo una tendencia de daños, sino casos aislados que también pueden haber tenido relación con factores de mala operación o mantenimiento”, comenta Fernando Guarello, director de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

estructuras livianas

Chile es uno de los países más sísmicos del mundo; por lo tanto, el avance normativo y práctico para enfrentar desastres naturales está orientado principalmente a la ocurrencia de terremotos.

La ocurrencia de un desastre natural tiene consecuencias directas en la productividad de la industria, con retrasos en las operaciones, daños en los equipamientos o fallas en las estructuras.

Las estrategias de prevención y mitigación ante un desastre natural deben considerarse tanto en la etapa de diseño como de emplazamiento y operaciones de las estructuras livianas.

Sismos

Considerando que Chile se cuenta entre los países más sísmicos del planeta, el desarrollo del diseño estructural para enfrentar estos eventos se ha nutrido de la experiencia constante para lograr un nivel de vanguardia reconocido en todo el planeta.

El llamado 27/F puso a prueba a la industria y entre las lecciones se cuentan caracterizar mejor la amenaza sísmica y mejorar la planificación territorial. “Normalmente, cuando ocurre un terremoto los edificios industriales sufren por la variabilidad del comportamiento del suelo, ya que estructuralmente resisten unidos.

En el 27/F no hubo una tendencia de daños, sino casos aislados que también pueden haber tenido relación con factores de mala operación o mantenimiento”, comenta Fernando Guarello, director de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

A juicio de René Lagos, presidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE), si bien el país cuenta con buenas normas de diseño sísmico para edificios e instalaciones industriales, se debe tener presente que se trata de disposiciones que tienen su origen histórico en el propósito de asegurar la protección de la vida de las personas, evitando el colapso de las estructuras frente a sismos de gran intensidad.

“En la práctica, esto se ha logrado de manera exitosa porque, hasta hace pocas décadas, las muertes por colapso de edificaciones se contaban por decenas de miles, mientras que en los dos últimos terremotos de gran magnitud -Maule, 27 febrero de 2010 (Mw=8.8) e Iquique, 1 abril de 2014 (Mw=8.2)- no superaron las dos decenas”, comenta Lagos.

“En Chile, uno de los grandes problemas luego de un gran terremoto es la pérdida operacional de un gran número de sus edificios e instalaciones industriales, que se manifiesta en la evacuación de los residentes por daños en las terminaciones o instalaciones y en la pérdida de puestos de trabajo por daños no estructurales que quedan temporalmente fuera de servicio. Son grandes problemas que podrían ser evitables, redefiniendo los estándares normativos de diseño sismorresistente en Chile”, añade.

Hoy, la nueva filosofía de protección sísmica se denomina “Diseño Basado en Desempeño”, con el objetivo de definir en forma diferenciada el nivel de protección sísmica para cada tipo de edificación. Así, se puede optar por estructuras con mejores niveles de desempeño sísmico, teniendo claro que uno más elevado tiene asociado un leve aumento en el costo de construcción. Las tecnologías de protección sísmica existentes hoy hacen posible que esto se logre dentro de los valores de mercado de las construcciones actuales.

“En la actualidad, en Chile ya existe un grupo de trabajo conformado por ingenieros estructurales que está redactando nuevas disposiciones para la norma NCh433, que incorporan esta nueva filosofía de diseño”, acota René Lagos.

Por otra parte, AICE recientemente publicó una serie de documentos técnicos que recopilan buenas prácticas de diseño sísmico para edificios e instalaciones industriales actualmente en uso en Chile, en relación con un gran número de estructuras especiales que quedan fuera de la normativa vigente.

Otros desastres

En Chile, las construcciones están calculadas para cumplir con la norma sismorresistente y con cargas de viento, especialmente en el caso de los edificios de mayor tamaño que pueden sufrir deformaciones.

“Me parece que la construcción chilena está muy preparada para los sismos, pero para otros desastres no hay preparación ni desarrollo de diseño, ingeniería o planificación urbana”, precisa Guarello.

Según añade, para enfrentar los desastres naturales se cruzan normativas establecidas en la Ordenanza General de la Ley de Urbanismo y Construcciones, en planos reguladores y en zonas afectas a riesgo.

“En zonas de edificación en Chile no hay un desarrollo técnico sobre cómo enfrentar estas variables”, comenta Guarello. En las urbanas, por ejemplo, puede haber sectores con riesgo de inundación, tanto por desborde de ríos como por afloramiento de napas.

El abanico de lo que puede caer en la consideración de desastre natural y sus consecuencias es muy amplio; más aun considerando la diversidad territorial y climática de un país como Chile. Puede ir desde el riesgo de mareas en la costa, hasta inundaciones en quebradas, nieve en la montaña o zonas aledañas a una erupción volcánica.

“Chile tiene nieve, tundra, bosque, páramo, roca, altiplano, por mencionar algunas condiciones. De esta forma, es muy difícil homologar el emplazamiento de una estructura liviana y su comportamiento”, comenta el arquitecto.

Así, en cada caso particular, lo que recomienda es realizar una secuencia comprensiva de los involucrados en el desarrollo del proyecto, de forma que el cliente internalice lo que le conviene para tener un mejor comportamiento que se mantenga de forma segura, por el mayor tiempo posible.

Actualización normativa

La norma NCh2369 “Diseño Sísmico de Estructuras e Instalaciones Industriales” (2003) contiene un ajuste de criterios utilizados en Chile desde la década del 60, que han sido revisados con periodicidad. Desde el año pasado y en el marco del Convenio entre el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y el Instituto de la Construcción (IC), más de 40 especialistas del área de la ingeniería trabajan en su actualización, considerando que después de cada sismo importante se requiere revisar las normas y que la ocurrencia de un sismo severo en Chile es una enorme fuente de experiencia.

Hasta el 2003, última vez que se había revisado la norma, no se contenía la experiencia del 27/F: lo que se vino a confirmar luego del terremoto del 2010, a juicio de varios expertos que tuvieron la oportunidad de revisar los daños, es que el comportamiento sísmico de las construcciones que se diseñaron con esta norma o bajo sus principios fue positivo.

“En Chile tenemos el desafío de avanzar en normativa técnica, ya que existen muchos vacíos que entorpecen el desarrollo”, comenta Fernando Guarello. En el caso de la Nch2369, si bien por nomenclatura los edificios industriales livianos están contenidos, la aplicación no necesariamente es coincidente, ya que aúna diversos tipos de estructuras.

Lee la nota completa en El Mercurio.