Coworking: Espacios comunes para tejer redes

1 febrero, 2017

El coworking es una tendencia mundial que si bien en Chile es un tanto incipiente, ha llegado para quedarse, puesto que promueve el trabajo colaborativo y significa una ventaja para los emprendedores y las fundaciones de todo tipo.

Coworking

Posicionar a Chile como el polo de innovación y emprendimiento en América Latina conlleva una serie de factores claves que resolver. Uno de ellos es el de las redes y los vínculos estables que les permitan dar valor a sus ideas. “Y esto se encuentra precisamente en espacios de coworking, donde emprendedores y pymes comparten un mismo espacio físico para desarrollar sus proyectos”, precisa Claudio Gacitúa, socio director de CE-Cowork.

En ese sentido, la tendencia mundial apunta hacia el trabajo colaborativo y, por ende, al crecimiento de este tipo de oficinas como centros de nuevos negocios. De hecho, incluso grandes empresas internacionales han desarrollado sus propios cowork. En Chile, en tanto, “la proliferación de coworks va en aumento, eso lo demuestra et buen posicionamiento de algunos centros y que son ampliamente preferidos por sobre el trabajo en el hogar o en oficinas individua¬les”, precisa Felipe Gutiérrez, socio director de CE-Cowork.

De acuerdo con Osvaldo Fuenzalida, past president de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA), esta es una tendencia incipiente en el país, pero que “probablemente se va a quedar, porque es cada vez más frecuente ver a muchos profesionales que están emprendiendo, lo que permite la generación de dos figuras: la del coworking y la de oficinas pequeñas que comparten entre dos o tres profesionales, con espacios y servicios comunes, como secretaría o portería”.

Por lo general, se trata de espacios abiertos, en los cuales se trabaja en equipos. “La gente cada vez más, en las empresas medianas y grandes, están trabajando en espacios abiertos de cowork, en el cual comparten personas que se dedican a cosas diversas, pero se complementan dentro de una empresa o también cuando se juntan varios profesionales que funcionan en un sistema de coworking”, añade Osvaldo Fuenzalida.

Desde el punto de vista arquitectónico, en estos momentos, los edificios dedicados a este tema son pequeños, de clase B, que no cuentan con tanta tecnología. “El edificio de oficinas es flexible, eso es importante entenderlo, porque en general todos están hechos en base a un sistema estructural de pilares y losa, y los muros que dividen las oficinas son, en su mayoría, de tabiquería, lo que permite una gran flexibilidad, porque pueden organizar los espacios tanto en una forma tradicional como en coworking”, explica el arquitecto de AOA.

Ventajas del trabajo colaborativo

Económicos y sociales son los beneficios que entrega el hecho de trabajar en un cowork. Primero, porque la flexibilidad y alternativa de arrendar planes desde horas hasta tiempo ilimitado, “te da la opción de manejar los costos fijos, sobre todo al momento de iniciar un negocio, junto con la posibilidad de participar en un círculo empresarial que permite compartir las ideas y nutrirlas con la experiencia de quienes ya han avanzado en la ruta de emprendimiento y, de esta forma, recibir aportes de otros que están en la misma sintonía”, comenta Claudio Gacitúa.

“Las redes, las amistades, contar con miradas externas y obviamente las sinergías entre instituciones”, menciona Valeska Veliz, directora ejecutiva de Fundación Educa Araucanía como ventajas de trabajar en este formato. Y es que la posibilidad de generar redes y alianzas, “permiten vincular a tu organización o proyecto de manera de ser más efectiva y tener más impacto. El aislamiento de las organizaciones sociales es real, a pesar de toda la conectividad que se logra a través de redes sociales, ver a los otros sigue siendo importante”, sostiene. Por su parte, el emprendedor Pablo Viojo asegura que ser parte de uno de estos centros ha sido clave para el desarrollo de su negocio. “Cuando te vas a emprender, hay que hacer un poco de todo, optimizar los recursos y entregar resultados rápidamente para que las cosas funcionen.

Entonces entre trabajar solo en un café o alguna oficina privada, decidí ser parte de este espacio para conectarme con otras personas que también están emprendiendo y con quienes puedo trabajar en conjunto, intercambiando servicios, generando nuevos negocios o apoyándonos desde la colaboración”, cuenta. Lo mismo opina Víctor Díaz, co-founder del proyecto iD Band, quien ha podido relacionarse con personas de distinta áreas que han colaborado con su proyecto. Además, “constantemente estoy participando en actividades que se hacen dentro del mismo hub, lo que hace que mi red de contactos sea cada vez más amplia”. Por ello, insta a los emprendedores a atreverse a probar estos nuevos modelos de trabajo, “ya que se ha comprobado que encerrarse con las ideas no es el camino al éxito.

Debes abrirte y compartir tus ideas con el mundo para recibir feedbacks reales que finalmente sólo te ayudarán a validar tu proyecto y seguir creciendo”, precisa. Otros servicios En un cowork también es posible acceder a servicios como asesorías legales y contables, redes de contactos, charlas, mentorías y eventos, en los cuales “se conoce más del sector y a la gente que se mueve en él. Al final, significa estar en un lugar donde pasan las cosas de las que tienes que estar informado”, sostiene Pablo Viojo.

En ese sentido, Johanna Reyes, dueña de Virtual Pyme Spa, afirma que “las oficinas virtuales son el partner perfecto para quienes optan por trabajar en espacios de coworking, ya que acompañamos a nuestros clientes en todos los trámites que implica poner en marcha una empresa formalmente. Virtual Pyme es una de las empresas que lidera los servicios de oficinas virtuales en Chile, con más de 10 años en el mercado, ofrece los servicios back office como lo son: asesorías y dirección tributaria, además de la creación de empresas en un día e inicio de actividades on line en el SII”.

Lee la nota publicada en La Tercera página 1 y página 2.