Espacio público desértico

5 enero, 2017

Yves Besançon, Past President AOA.

Las riberas del río Mapocho son espacios públicos que varias comunas han convertido en parques como el Parque Bicentenario, el Parque de Los Reyes, el Parque Uruguay, el Parque Forestal, el Parque Fluvial Renato Poblete y muchos otros que contribuyen a la oxigenación de nuestra atmósfera, entretención para las familias y a entregarnos el agrado infinito que tienen las áreas verdes. Estos parques son además un gran amortiguador del sonido que producen los automóviles y buses, permitiendo así una mejor calidad de vida a los habitantes cercanos a ellos.

Llama entonces la atención que en sectores altamente residenciales en varias de las comunas que la Autopista Costanera Norte atraviesa, a la que le reconozco que presta un gran servicio a la comunidad, no haya forestado las riberas del río en su costado sur. Con apenas una treintena de árboles plantados a continuación del puente Lo Saldes, por ejemplo, en aproximadamente ocho kilómetros y hasta terminar en el puente La Dehesa no hay árbol alguno. Como única vegetación en el espacio público entre la autopista y el río, la concesionaria ha plantado unas gramíneas que no entregan los beneficios de los árboles.

¿Por qué si la Costanera Sur ha plantado una enorme cantidad de árboles, la Costanera Norte no lo ha hecho? Plantar cientos de árboles sería muy necesario para amortiguar el ruido infernal de la autopista y sería una buena medida de mitigación para los vecinos que son muchos a lo largo de la ribera del río y que no pueden disfrutar de sus balcones ni pueden abrir sus ventanas por la bulla producida por los automóviles y la falta de un colchón verde que mitigue este problema.

El llamado es a plantar árboles y cosechar los beneficios que ello conlleva. La autopista y los vecinos pueden ser amigos, y los árboles son una inversión necesaria para lograrlo.

Lee la carta al director publicada en El Mercurio.