Entre Pascua y Año Nuevo

26 diciembre, 2011

DIFICIL plantear un tópico en medio del trajín de fin año y entre dos eventos tan potentes. En este “entre Pascua y Año Nuevo” considero relevante levantar que el 2011, el tema ha sido que el activismo ciudadano se ha puesto pantalones largos y ha consolidado un espacio de influencia y acción que hasta ahora no había logrado.

Atrás han quedado los años donde las manifestaciones de “no a la Costanera Norte” dieran origen a organizaciones sociales tales como Ciudad Viva, pioneras en el trabajo comunitario en torno a la calidad de vida urbana. En este año hemos sido testigos de numerosas manifestaciones de una sociedad más empoderada, que quiere ser parte de las soluciones a los problemas y tener posición frente a ellos. En otros casos más extremos, hemos visto cómo movimientos de base, en vez de contribuir al proceso, lo han capturado y detenido. En el caso de la ciudad, las demostraciones son claras y patentes.

Cuatro eventos de este año reflejan la diversidad de agendas y motivaciones de los vecinos y comunidades al momento de movilizarse. El primero fue la polémica por la instalación de una actividad no deseable en medio de una pequeña comunidad rural: Alhué. La  gente se organizó, sumó al alcalde y legisladores, y finalmente el Ministerio de Justicia decidió descartar el proyecto de una nueva cárcel en dicho poblado. La dinámica del “no en mi patio trasero” es una de las más frecuentes en comunidades que se organizan para bloquear “usos molestos”, los cuales habitualmente son socialmente necesarios, como en este caso lo era la cárcel. El segundo caso habla de los vecinos de la comuna de Las Condes, donde por medio de consulta pública manifiestan su amplio rechazo a la transformación del Parque Los Dominicos. Los tres puntos fundamentales del rechazo fueron la aparición de un diseño hasta esa fecha inconsulto, la claridad de ellos respecto del carácter público y verde que ese lugar debía mantener, y la objeción a la privatización de espacios del subsuelo para la instalación de un supermercado. En tercer lugar, el reciente rechazo del proyecto del nuevo Plan Regulador Comunal de Peñalolén pone en jaque la planificación de la comuna, que no renueva su instrumento de regulación urbana desde fines de los 80. Este resultado abre numerosas preguntas de fondo respecto de cómo se planifican las ciudades y de cómo se debe incorporar la opinión de las personas en las decisiones de planificación. La proliferación de los plebiscitos como medio para aprobar o rechazar tiene el riesgo de capturar a la autoridad  en un clientelismo movilizado por la captura del voto, en vez de cumplir su mandato de liderar la comuna y planificarla, obviamente con la debida incorporación de la opinión ciudadana.

Finalmente, la polémica por nuevas edificaciones en Las Dunas de Concón no sólo levanta la problemática de la protección de los bordes costeros y de la desprolijidad en la declaratoria de protección patrimonial; más delicado todavía, y aun estando de acuerdo con que no se intervenga la duna, parece que el uso y costumbre del “libre acceso” histórico que se ha tenido a ella es más fuerte que el legítimo derecho de propiedad sobre el predio.

 

Publicado en La Tercera, el lunes 26/12/ 2011

Por Julio Poblete, arquitecto socio de DUPLA y director de la AOA