Enrique Browne: "Hay arquitectos talentosos en Chile, pero no saben hacia dónde ir"

3 diciembre, 2012

Su oficina es fácilmente reconocible. No por su altura -tiene dos pisos, al igual que muchas casas del barrio Pedro de Valdivia Norte-, ni por letrero alguno. Es porque su fachada está cubierta de vegetación. Un gran manchón verde que se funde entre los árboles de Providencia.

Detrás, al otro lado del río Mapocho, se eleva la Torre Costanera. “Será un lindo edificio, no lo dudo”, dice Enrique Browne, Premio Nacional de Arquitectura 2010. “Lo será, porque César Pelli ya ha hecho esa tipología en otras ciudades. El problema es otro: ese tipo de edificio ya no corresponde”.

Browne está convencido de que está comenzando una nueva etapa. Que las soluciones del siglo XX ya no sirven para hoy.

A sus 70 años, el arquitecto que anticipó los “edificios verde” en Chile asegura que la arquitectura moderna está siendo sobrepasada. Y que ahora hay que pensar en el futuro. Eso plantea en su libro Arquitectura: Crítica y Nueva Epoca, editado por Stoq. Es su cuarta publicación, impulsada por la certeza de que “es un momento complicado para la arquitectura”.

“Creo que hay gente talentosa en Chile, pero el problema es que no saben hacia dónde ir. Están influidos por los medios de comunicación, donde la imagen es la mayoría y el texto es poco”, dice Browne, finalista del Premio Mies Van Der Rohe para América Latina ( 1998).

En su opinión, falta crítica. Textos largos y profundos, que es lo que su libro intenta entregar. “Chile es un país difícil para hacer crítica, porque confunde a la obra con la persona. Y entonces todos quedan ofendidos”, asegura el arquitecto formado en la UC.

Y por eso, también, es que prefiere no nombrar a sus favoritos a nivel local. “Para no tener líos”, explica. Sí menciona a sus favoritos a nivel internacional: Frank Gehry y el portugués Alvaro Siza. Arquitectos que, en su opinión, están haciendo obras frescas, con mirada a futuro.

Tecnología pasiva

Hace un tiempo que Browne mira hacia delante. El edificio Consorcio, su obra más reconocida, realizada junto a Borja Huidobro y distinguida con el Premio Bicentenario, es una solución natural para los problemas actuales: una doble piel vegetal protege al edificio del sol, el calor y el ruido, al tiempo que disminuye el consumo energético. En su libro, Browne sostiene que la sustentabilidad es uno de los temas centrales de nuestros tiempos. “Hoy tenemos tecnología suficiente para disminuir la contaminación. Pero se proponen soluciones como: ‘hace mucho calor, pongamos aire acondicionado’. Lo que necesitamos es tecnología pasiva, que no gaste energía. Si hace calor, abran la ventana para que entre el aire”, explica.

El problema es cómo lograr estas condiciones en edificios que suelen consumir mucha energía, como los rascacielos. “Un edificio inteligente, como le llaman, necesitan mucha tecnología. En la Torre Costanera es obvio que hay un exceso de vidrio. Y estoy seguro de que eso se verá bonito, pero para un lugar con oficinas, con computadores, se necesita más bien un ambiente sombrío. Entonces, al edificio le tienen que poner algo para tapar el sol. Pero el asunto final es que el muro cortina es una estética del siglo pasado”.

Su libro anuncia la llegada de una nueva época. Una que requiere otro tipo de edificios y probablemente, un nuevo ordenamiento urbano. “En Chile aún no decidimos qué ciudad queremos tener”, sostiene. Más que respuestas, Browne abre preguntas. La ciudad como la conocemos hoy, ¿servirá para las próximas décadas? “Ahora los mall están llenos, pero ¿por cuánto tiempo más? El fax también fue un aparato muy usado. Hoy nadie lo usa. ¿Y por qué los mall tienen que ser tan grandes? Ahora está apareciendo otra solución, los strip center. Y son más pequeños”. Otros proyectos le parecen más exitosos: el Patio Bellavista, la plazoleta trasera del Centro GAM. Son obras que, en su opinión, hacen un real aporte a la ciudad.

Nuevos proyectos

Enrique Browne trabaja actualmente en sus propias propuestas, sin siquiera considerar el retiro: un Centro de Minería para la Facultad de Ingeniería de la UC, que parecerá una grieta en medio del Campus San Joaquín, con techo verde; el Instituto de Formación Técnica Santo Tomás, con una fachada con doble piel vegetal, y el Centro de Visitantes Estancia Cerro Paine, en Torres del Paine, construida con piedras del lugar y plantas sobre las construcciones. “Tengo mucho entusiasmo por esta profesión. Es como trabajar en tu hobbie, sólo que ahora me canso más. Pero creo que queda mucho por descubrir”, dice sobre sus más de 40 años en la arquitectura. “Para mí, este libro marca una nueva mirada. Es un intento de contestar cosas que no han sido respondidas. Y a veces más que encontrar las respuestas, es mejor hacer buenas preguntas”, afirma

Fuente: La Tercera