El cristal es un material de gran nobleza

22 noviembre, 2012

No cabe duda de que los tiempos modernos han posibilitado la incorporación de nuevos materiales en los proyectos arquitectónicos, lo que ha permitido -junto con las nuevas tecnologías- diseños cada vez más singulares y de novedosas formas y apariencias.

Entre estos materiales, tres de ellos -el hormigón, el acero y el vidrio- son los que han producido una revolución en el diseño, la que cambió la manera de diseñar y permitió alcanzar soluciones más racionales, con un alto nivel de prefabricación y responder a los desafíos de una construcción más ecológica y al mismo tiempo más económica. En efecto, la costosa y lenta mano de obra y la forma artesanal de construir fueron dejándose de lado por una fabricación industrializada que disminuyó costos y aceleró los tiempos de construcción como los conocemos hoy. Obras que antes demoraban uno o dos siglos hoy en cinco años están terminadas. Uno de los actores más relevantes en esta nueva forma de construir desde hace cien años ha sido el cristal, que en sus diferentes aplicaciones se ha incorporado en los edificios cambiando su forma de instalación y presentación a medida que han ido avanzado las técnicas de fabricación y montaje.

El vidrio ya se utilizaba en Egipto 3.500 años a.C. en joyas y utensilios, siendo más desarrollado en 1.500 a.C., utilizado en esmaltes y otras obras. Estando en estado cerámico y amorfo en la naturaleza, proviene de las arenas de sílice, carbonato sódico y roca caliza y se fabrica a unos 1.500 grados de temperatura. Sus características de dureza, fragilidad y transparencia lo hacen único y muy apreciado en obras modernas de construcción.

Las nuevas tecnologías han permitido fabricar hoy en día cristales de alta performance para las obras de construcción, lo que ha ido de la mano con un diseño en el que las fachadas han dejado de ser estructurales y los cristales, en forma de muro cortina, se instalan como pieles de cerramiento entre el exterior y el interior de los edificios. La fabricación cada día más perfecta de cristales más resistentes y transparentes, sin deformaciones y con una alta performance en cuanto a comportamientos de transmisión de luz y control de temperatura, nos permiten hoy soluciones que han hecho de la industria de la construcción un medio que ofrece las más variadas respuestas a las exigencias de arquitectos e ingenieros.

La oferta de que disponemos en Chile con la apertura y globalización de nuestra economía en los últimos 30 años, permite que los arquitectos tengamos a la mano todos los tipos de cristales en las más variadas gamas de colores, coeficientes de sombra, templados y termo endurecidos, transmisión de luz, etc. para un sinnúmero de proyectos que podemos ver a diario en nuestras ciudades.

PRUEBA DE FUEGO

El comportamiento de los muros cortina debidamente calculados para resistir sismos y vientos son una muy buena solución para países como el nuestro, en el que las pesadas y rígidas fachadas de antes se reemplazan por livianas y flexibles pieles de cristal. Prueba de ello es el extraordinario comportamiento estructural de los muros cortina en el último terremoto 8,8 que soportamos en el país el 27 de febrero del 2010. En esa dura prueba, los daños fueron muy menores y los cristales se mantuvieron casi en un 100% en su sitio y sin fracturarse. Se debe tener en cuenta además que un muro cortina bien diseñado permite un comportamiento pasivo de sus materiales para lograr una envolvente que logre un real ahorro de energía, disminuyendo los consumos energéticos tanto para enfriar en los meses de verano como para evitar las pérdidas de calor en el invierno. Al mismo tiempo, considerando las diferencias de temperatura entre el día y la noche en nuestro país y si en esta piel se han incluido controles automáticos de apertura para ventilar durante las noches, el edificio puede enfriarse para ser usado al día siguiente a más baja temperatura y por lo tanto usando menos energía para enfriar el ambiente interior. Ejemplos de ello lo podemos apreciar en edificios icónicos como las Torres de Petronas, de Cesar Pelli; la Torre Shard de Londres, de Renzo Piano, o el edificio Trump de Chicago, de SOM.

El cristal ha permitido además la realización de proyectos que recuperan grandes superficies para el usuario, realzando espacios en los que la luz natural es un factor muy apreciado. Como ejemplo puedo señalar la Pirámide de Pei en el Museo del Louvre en París, los lucernarios de Ferrater en la Estación Intermodal de Zaragoza o la Cúpula del Reichstag de Foster en Berlín, todos proyectos en que el uso del cristal permite acondicionar e iluminar espacios ciegos o subterráneos mediante cúpulas y lucernarios.

El cristal es por lo tanto un material de gran nobleza que bien utilizado tiene grandes ventajas tanto en aspectos estéticos como funcionales y que los arquitectos hemos empleado en nuestros proyectos por sus grandes cualidades para el diseño de nuestros edificios. El cristal se ha transformado en un actor protagónico de los edificios contemporáneos y su belleza radica en los brillos y transparencias que no otorgan ningún otro material como el cristal lo hace.

Yves Besançon Presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

Fuente: El Mercurio