Eficiencia energética: tarea de todos

9 marzo, 2017
Mónica Álvarez de Oro, arquitecta asociada AOA
Mónica Álvarez de Oro, arquitecta asociada AOA

La eficiencia energética y el calentamiento global son, como todos podemos suponer, conceptos que están estrechamente relacionados.  Al aplicar estrategias que apunten al primero, sin duda aportamos a la mitigación de los efectos del segundo y, además, generamos condiciones de protección al presupuesto.

Según la Agencia Internacional de la Energía, los esfuerzos en mejorar la eficiencia energética son los más rentables, coherentes e interesantes cuando se trata de hacer frente al aumento de la temperatura del planeta, el cambio climático y sus consecuencias.

Se estima que, en los países miembros de la OCDE, las medidas de eficiencia energética reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero en un 60% respecto al escenario en el que no se hubiesen realizado aquellos esfuerzos. En Chile, según el mismo organismo, el consumo per cápita de energía es casi el doble del promedio de los países de Latinoamérica y, a su vez, es la mitad del promedio de países OCDE.

Para aplicar la eficiencia energética en Chile, es necesario comprender que nuestro territorio cuenta con la mayoría de los climas del planeta -a excepción del tropical- y que, por lo tanto, las estrategias en cada una de estas zonas climáticas pueden ser muy contraproducentes en otras.

Un segundo punto que reviste la misma importancia es conocer las nuevas tecnologías y materiales aplicables a la construcción. Estamos viviendo en un tiempo en que las innovaciones son cada vez más frecuentes, lo que supone el desafío de mantenerse siempre alerta para no quedarse atrás en el diseño y la construcción.

Somos los arquitectos y las autoridades regulatorias quienes debemos estar informados para aplicar correctamente estas estrategias y no hacer una simple copia de los modelos importados. Tenemos que velar porque las políticas públicas sean claras y atingentes.

Pero como ciudadanos, también tenemos la responsabilidad de contribuir con la eficiencia energética. En nuestras casas, podemos cambiar las lámparas incandescentes y fluorescentes (estas últimas son altamente contaminantes) a tecnología LED, además de sellar nuestras ventanas para no tener pérdidas en calefacción, usar aireadores en griferías, elegir electrodomésticos con alta clasificación energética (A o B), entre otras medidas. Y si vamos a comprar una nueva vivienda, debemos indagar sobre las estrategias de eficiencia energética aplicadas y cuáles son los consumos estimados de electricidad, gas y agua, además del ahorro estimado en relación con una vivienda sin ninguna de estas estrategias.

Está en todos demandar al mercado para obtener edificaciones eficientes y así también pagar menos en nuestras cuentas y cuidar nuestros bolsillos.