Crecimiento y controversia urbana

11 abril, 2013

Controversia han generado las iniciativas destinadas a levantar edificios en el sector Santa Inés de Viña del Mar, en el área aledaña a la renovada avenida Alessandri. Algunos vecinos, antiguos propietarios del barrio, rechazan estos proyectos ya que la construcción en altura hace perder vista a las propiedades unifamiliares del sector e incluso limita el asoleamiento de las viviendas. Agregan que nuevas edificaciones también restan identidad a uno de los barrios altos más antiguos de Viña del Mar.

Esas inquietudes no son exclusivas de Santa Inés, también aparecen en Recreo, en muchos cerros de Valparaíso y en la comuna de Concón, lugares en que la altura y una vista privilegiada los han convertido en atracción para el desarrollo de emprendimientos inmobiliarios que alteran fisonomías tradicionales y propiedades en particular. Esta realidad va acompañada de tentadoras ofertas económicas a dueños de inmuebles en esos sectores, ofertas que a veces resultan molestas por su persistencia, incursión en información personal o el uso de simbología oficial que no corresponde.

Como hemos dicho, esta materia va más allá de un lugar determinado, pues toca a muchos de nuestros barrios en los cuales la normativa urbana vigente se ve sobrepasada por la realidad y por nuevas demandas y usos del suelo.

La edificación en altura, que busca el mayor aprovechamiento de superficies situadas en lugares privilegiados, como aquellos con vista al mar, por ejemplo, es una realidad que tiene incidencia sobre otras propiedades, sobre el tránsito, el comercio y los servicios. Se generan así cambios trascendentes y problemas que afectan amplios entornos urbanos. Esta realidad es propia del crecimiento de nuestras ciudades, de un indudable mejoramiento de las condiciones económicas generales y de nuevas demandas habitacionales, incluyendo en nuestra zona las de una segunda vivienda.

Lo anterior es ineludible. Sin embargo, este crecimiento debe mantenerse dentro de consideraciones de respeto a los espacios públicos y también a las propiedades privadas y a la calidad y características de su entorno.

Así, es necesario avanzar en actualizaciones de las normativas vigentes a partir de un debate urbano amplio que junto con considerar y respetar los intereses individuales, también tenga presente las características valiosas propias de nuestras ciudades, ampliamente proclamadas, pero no siempre respetadas.

Editorial

Fuente: El Mercurio de Valparaíso