Concepción pondrá fin a su paseo peatonal para recuperar seguridad y comercio del centro

13 mayo, 2013

Una historia de 28 años y que transformó el centro de Concepción llegará a su fin. El municipio penquista decidió convertir el paseo peatonal de la calle Barros Arana en un bulevar de tres cuadras, entre las arterias Caupolicán y Castellón. Con esto, volverán a circular automóviles por el sector -por una pista y a baja velocidad- y se recuperarán veredas, mobiliario urbano e iluminación.

Aunque pueda parecer contradictorio, el objetivo de reducir el uso peatonal de la calle en un tercio es atraer a más gente al centro de la ciudad. Es que, según explica el director municipal de Construcciones, Domingo Godoy, el paso de vehículos eleva la sensación de seguridad -sobre todo en las noches- y disminuye el abundante comercio callejero ilegal.

El municipio tiene listos los proyectos de ingeniería y arquitectura para la obra, y en junio los presentará al Gobierno Regional del Biobío para obtener los $1.000 millones necesarios para concretarlos.

El alcalde de Concepción, Álvaro Ortiz, también sostiene que el plan busca revitalizar el centro de la ciudad y darle más movimiento durante la noche.

“El proyecto se presentará en junio o, a más tardar, en julio (…). Yo prefiero que haya automóviles transitando por el lugar que tener dos o tres radiopatrullas de punto fijo durante la noche, cuando en otros sectores también se necesitan”, afirma.

La decisión es aplaudida por la Cámara de Comercio de Concepción. “Todo lo que sea modernizar el centro es bueno para el comercio detallista, porque hoy no estamos siendo atractivos para la gente”, dice su presidenta, María Zulema Abarzúa.

Eso también lo reflejan las estadísticas: en 10% han mermado las patentes comerciales en el centro entre 2008 (12.247) y 2013 (10.991), según cifras del municipio.

La dirigenta coincide con los beneficios que ve la autoridad para el área a intervenir, donde circulan más de 20 mil personas al día y se concentran tiendas y la mayor parte de la red de 44 galerías comerciales que tiene la ciudad.

“Los vendedores ambulantes nos están arruinando, porque se toman el paseo y venden lo mismo que nosotros. Y ya desde las 20:00 horas aquí se vuelve peligroso. Si con esta obra habrá menos (vendedores) ambulantes y más circulación que dé seguridad, celebramos esta idea”, agrega Abarzúa.

El bulevar seguirá la misma línea urbanística que existe hoy en seis cuadras de calle Barros Arana, entre Prat y Caupolicán, tramo que une el nuevo centro cívico -donde se emplaza la ex estación de trenes, hoy edificio del gobierno regional- con el corazón comercial de la ciudad.

Serán casi 7 mil metros cuadrados a remodelar. La vía vehicular será continua incluso en la cuadra donde se alzan las llamadas “tulipas”, proyecto que bordeó los $440 millones para instalar “paraguas” gigantes que protegen a los transeúntes de la lluvia.

Allí los automóviles pasarán por uno de sus costados, y en primera instancia este tramo se habilitará solo para vehículos de emergencia. La ejecución de la obra tardaría seis meses, lo que impactará el comercio. “Tendremos que aguantar para que haya mejoras”, dice Abarzúa.

Fuente: El Mercurio