Comienza el montaje del Pabellón de Chile en La Araucanía

17 enero, 2017

De forma inédita, la misma estructura de madera laminada que acogió la exhibición de nuestro país en la Expo Milán 2015, será instalada ahora a los pies del Cerro Ñielol en Temuco para convertirse en un centro de difusión de la cultura local.

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Son más de dos mil elementos de madera ─entre vigas, pilares y diagonales de distintas dimensiones─, 1.100 herrajes y 400.000 pernos, pasadores, tornillos y golillas. Esos son los números de la monumental estructura del arquitecto Cristián Undurraga que fue presentada en la feria universal Expo Milán 2015.

El volumen, de 65 metros de largo y 15 de ancho, fue reconocido como el 2° mejor pabellón en la categoría de “Arquitectura y Paisaje”, y obtuvo, además, tres de los cuatro premios del Concurso de Sustentabilidad de la feria.

La simplicidad y racionalidad de su sistema constructivo fue alabado por la crítica especializada y su sofisticado sistema antisísmico fue el deleite de los ingenieros. La madera chilena, por otra parte, cautivó al público que asistió al evento y la fragmentación de sus componentes le otorgó una atmosfera intimista que contrastó con su monumentalidad.

Razones no le bastaron a este Pabellón para descollar en la prensa nacional e internacional y convertirse así en un emblema de la arquitectura chilena. Y si bien el encargo original exigió una estructura que se pudiera desarmar,─ confiesa Guillermo Ariztía, director del Pabellón─ fue tal éxito de la arquitectura, el diseño y la sustentabilidad del pabellón, que el gobierno decidió traerlo de vuelta a Chile y darle una nueva vida útil a esta obra.

El destino escogido para su reinstalación fue la ciudad de Temuco, en un espacio privilegiado a los pies del Cerro Ñielol. Desde este lugar, el ahora “Pabellón Araucanía” espera ofrecer a sus visitantes un espacio de difusión de la cultura local único en su tipo, que ponga en valor no sólo las tradiciones de los pueblos originarios sino también su gastronomía típica, sirviendo como centro educativo y de interés turístico para la región.

“Nos hacía mucha ilusión que el pabellón volviera a Chile” ─comenta Francisco Lozano, gerente de InnovaArauco y presidente de Madera21─ “pues implicaba la tangibilización de la madera como recurso natural renovable”. Por eso, desde el primer día, la empresa Arauco se involucró no sólo facilitando el material sino también los conocimientos, las tecnologías y las soluciones constructivas más eficientes para hacer factible el proyecto.

Para Lozano la imagen es tan clara como conmovedora: terminada la feria, cientos de máquinas y retroexcavadoras iban demoliendo los distintos pabellones, menos el de Chile, que se fue desmontando pieza por pieza con extrema delicadeza y en tiempo récord.

“Este es un hito importante”, asegura Carlos Massmann de la empresa ASAP, responsable del montaje actual del Pabellón en Temuco. “Pues se está recuperando una estructura que podría haber quedado botada y en vez de eso hay un reciclaje de estructuras y de armado en Chile con empresas chilenas”, comenta.

“Es una tremenda satisfacción para todo el equipo que trabajó en este proyecto el hecho de que el pabellón quede para las futuras generaciones”, dice Guillermo Ariztía. “Una tremenda satisfacción porque, al final, el trabajo trasciende y no termina con el último día de feria”, agrega.

Las características del nuevo uso que tendrá el pabellón también es algo que tiene a la gente de ASAP especialmente emocionados. “Es un proyecto muy atractivo, porque será un punto de encuentro y de esparcimiento para las personas que quieran conocer lo lindo de la Región de la Araucanía. Además servirá para mostrar lo que es Chile en la región misma, un verdadero baño de cultura para la gente que muchas veces no tiene la oportunidad de salir de la región”, comenta Massmann.

Acostumbrados al montaje de estructuras en madera para la minería, este proyecto reviste para ASAP una dificultad mayor, no sólo por su carácter arquitectónico, sino también por su ensamblaje de piezas. “Al principio todo parecía un rompecabezas difícil de armar, pero de a poco se fue entendiendo el proyecto para realizar el montaje”, explican.

Otro tema fue adaptar la estructura a las exigencias constructivas de la norma sísmica chilena, que es mucho más rigurosa que la italiana. Esto obligó a reforzar el edificio con nueva tecnología, permitiendo reducir los efectos de un sismo hasta en un 90%.

Los primeros pasos para llevar a cabo este ambicioso proyecto se dieron en agosto del año pasado, con la preparación de las fundaciones y la instalación de los pilares metálicos (ver noticia). Ahora continúa la etapa del montaje ─hasta mayo de 2017─ y se espera concluir en junio con la etapa de las terminaciones para coincidir así con la celebración del We Tripantu, el año nuevo mapuche.

Lee la nota de Madera 21.