Santiago: ¿Cómo viviremos en el año 2027?, por Osvaldo Fuenzalida

29 agosto, 2017

Columna de opinión de nuestro past president, Osvaldo Fuenzalida.

Osvaldo Fuenzalida

Todos nos alegramos de que Santiago haya sido elegida una de las mejores ciudades de Latinoamérica para vivir y visitar. Sin embargo, Santiago está creciendo y el futuro de nuestro día a día dependerá de cómo enfrentamos estos cambios.

Los estudios más conservadores estiman que en diez años más seremos 7,8 millones de habitantes en la capital, es decir, un millón más de los que somos hoy. El aumento es más fuerte aún en temas de transporte. Si actualmente tenemos 1,3 millones de autos, para el año 2027, se estima que más de 2,7 millones circulen por las calles de Santiago.

¿Cómo afectará esto a nuestra vida? Si el crecimiento de la ciudad se concentra en la periferia, como ha sido hasta hoy, se multiplicarán los viajes entre el hogar y el trabajo, lugar de estudio o servicios como hospitales y comercio. Si un viaje promedio en Santiago dura 38 minutos, con un crecimiento como el proyectado, se llegaría a 77 minutos en promedio de traslado.

A la vez, en la medida que la ciudad se hace más grande y cosmopolita, cambian nuestros hábitos y formas de vivir. Hace 15 años, el 65% de las viviendas a la venta eran casas y el resto, departamentos. Hoy, esa proporción se ha invertido completamente. Es un hecho que las nuevas generaciones son mucho más urbanas y prefieren las comunas centrales, mejores equipadas, con distancias adecuadas para moverse en bicicleta o a pocas paradas de la excelente red de metro que tenemos. Sin embargo, esas mismas comunas tienen normas restrictivas, densidades permitidas muy bajas y, en consecuencia, altos precios resultantes que no permiten acceder a ellas. Con esa política, creamos segregación y aumentamos el caos vial.

Por eso, frente a los desafíos que vienen, la responsabilidad la tienen principalmente las comunas más centrales: Santiago, Providencia, San Miguel, Independencia, Recoleta, Estación Central, Ñuñoa, Quinta Normal, entre otras. Todas tienen acceso a líneas de Metro y áreas aledañas posibles de desarrollar en densidades y alturas medias y medio altas (5-15 pisos). Serán las densidades medias las que resuelvan la dicotomía entre “guetto vertical” y una casa con jardín. Las mejores ciudades europeas, como París, Madrid o Roma, lo han hecho así.

Siguiendo ese camino, Santiago puede convertirse en una ciudad más amable, accesible y viva, con calidad de vida, donde convivan la vivienda, el trabajo, el comercio, los restoranes y plazas en amplias zonas de uso mixto. En resumen, una ciudad más cosmopolita, generosa e inclusiva hacia sus habitantes. Los alcaldes y sus planos reguladores están al debe, y tienen la palabra.

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