Columna de Opinión – Índice de Calidad de Vida Urbana

11 mayo, 2015

Por Yves Besançon Prats Past President Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

Un estudio -publicado este martes por la Cámara Chilena de la Construcción y el Departamento de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica de Chile- que establece el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) de las ciudades chilenas, detectó que entre las diez áreas metropolitanas más grandes del país, el Gran Santiago se ubica bajo el promedio en el noveno lugar, solo superando a la zona urbana de Iquique y Alto Hospicio. En un año, descendió cuatro puestos.

El estudio muestra, además, que dentro de las diez comunas del país con mejor calidad de vida, seis se encuentran en Santiago, y entre las diez con peor calidad de vida, nueve pertenecen a la capital. Ambas cuestiones son coherentes y demuestran que esta dispersión tan radical dentro de una misma ciudad corresponde a una enorme segregación, cuya gravedad es exponencial.

Es urgente poner en práctica lo que muchos expertos y numerosos estudios han considerado como parte de la solución a esta falta de acciones inclusivas y de coherencia en la distribución territorial de nuestras ciudades: un alcalde o arquitecto mayor que, empoderado con la autoridad necesaria, ponga en práctica políticas públicas de planificación urbana que se cumplan y determine las acciones para enfrentar los desafíos que permitan construir una ciudad coherente y armónica. La época feudal terminó hace años, pero seguimos mirando la ciudad como un conjunto de municipios separados sin conexión entre ellos y sin planificación general de ningún tipo.

En medio de este dilema, el avance de las ciudades afectadas por el terremoto y maremoto de 2010 abre una luz de esperanza que conviene investigar: algo se hizo bien, algo se hizo mejor, hubo una reconstrucción adecuada y mejoras urbanas importantes que lograron aumentar su ICVU. En la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) estamos convencidos de que tenemos que aunar esfuerzos para salir de esta pendiente negativa que agobia a tantos ciudadanos postergados y olvidados, marginados a una peor calidad de vida en forma injusta y poco ética.

Lee la carta al director publicada en El Mercurio.