Columna de opinión – Falencias en el diseño y la planificación urbana

28 abril, 2015

Por: David Rodríguez

Past President Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

Con gran pesar, hemos sido testigos de los devastadores efectos de las lluvias en importantes ciudades del norte de nuestro país. Si bien un fenómeno natural inusual y de esta magnitud genera siempre una situación de emergencia que escapa al alcance humano, revela situaciones que sí eran previsibles y cuya gestión permitía –al menos- aminorar la gravedad de las consecuencias.

Las lluvias en Atacama se suman a una serie de catástrofes que han impactado fuertemente a zonas urbanas en el último período, como los incendios en Valparaíso. A pesar de sus diferencias, ambos episodios comparten dos elementos comunes. En primer lugar, la proliferación de vertederos informales en espacios naturales, como las quebradas, contribuye a alimentar el fuego o que las crecidas de los ríos deban buscar vías de escape que no corresponden a sus cauces originales, provocando desastrosos escenarios.

El nulo cumplimiento de la planificación urbana y de sus normas respecto a la construcción de las ciudades en concordancia a las características geográficas de las zonas donde se emplazan es el segundo factor de preocupación. Actualmente, existe una total permisividad para el uso de terrenos que, a pesar de estar expresamente restringidos para uso urbano en los planos reguladores, son tomados con precarias autoconstrucciones sin ningún tipo de control.

Ambos elementos confluyen en la falta de un decisivo pronunciamiento de la autoridad, cuya responsabilidad recae en generar políticas públicas sostenibles para el tratamiento de los escombros y, efectivamente, poner en práctica los planes urbanos para impedir que se ocupen y habiten zonas públicas de riesgo.

Es urgente que el Estado haga uso de sus planes y el aparataje técnico que posee el conocimiento sobre uso eficiente del territorio, si es que no queremos volver a lamentar los desafortunados resultados que hoy presenciamos en el desarrollo de nuestras ciudades y el resguardo de sus comunidades.

Revisa el archivo original en El Mercurio.