Ciudad, transporte y calidad: una cuestión de tiempo

13 abril, 2017
Pablo Jordán Fuchs, arquitecto de la Asociación de Oficinas de Arquitectos

La ciudad es sensible -en su desarrollo, forma y calidad- al tiempo de viaje dentro de ella, como indicador operativo de los sistemas de transporte urbano. El tiempo que invertimos en desplazamientos para ir a trabajar, educarnos, recrearnos y otras actividades, se hace crítico cuando -por razones de distancia, disponibilidad de medios y calidad de infraestructura y servicio- representa una parte cada vez mayor de la jornada.

Santiago comparte con otras ciudades los problemas de la creciente presencia del automóvil como medio principal de transporte.  Ello, en desmedro de otros medios (algunos tan antiguos como el caminar) que, sin embargo, son claves para lograr ciudades eficientes, no contaminadas, con mejores espacios públicos, mixtas en su uso del suelo y sustentables.

Mantener los tiempos de viaje en cerca de una hora diaria es una meta y la tendencia global es integrar los medios de transporte entre sí, con la planificación y gestión urbana. En este desafío, llevan la delantera iniciativas que apuntan hacia la diversificación de medios, el privilegio a medios con alta capacidad de pasajeros sobre rieles y en estructura de corredores. El resultado es la coexistencia e integración de una amplia gama de medios que incluyen, además del metro, tranvías, monorrieles, recorridos exclusivos y rápidos de autobuses y ciclovías.

La congestión automotriz de Santiago, en sus zonas antiguas y densificadas, y la dependencia crítica del automóvil como medio de desplazamiento hacia las periferias impacta críticamente en los tiempos de viaje. Asimismo, las velocidades de desplazamiento en automóvil disminuyen, siendo así evidente que el metro es más rápido y menos costoso para el desplazamiento de un gran porcentaje de nuestros viajes.  Un recorrido de buses expreso puede alcanzar rangos de 20 a 25 km/hora, siendo superados en 10 a 20 Km/hora más por los sistemas tipo metro o tranvía. Agregando la capacidad de transporte de pasajeros, es ineludible para un sistema metropolitano contar con eficientes medios de transporte público.

Articular la construcción de proyectos de ciudad con la materialización de proyectos de transporte es una estrategia que ha dado buenos resultados en otros países. Por lo tanto, acompasar la extensión o densificación con la efectiva construcción de redes e infraestructura de transporte público es el desafío.

Aspiramos a un sistema de transporte urbano para todos como fundamento de la estructura de la metrópolis. Nuestra red de metro lo demuestra, por lo que es urgente ampliarlo a toda la ciudad, junto con la incorporación de medios de transporte complementarios, siguiendo ejemplos ya probados en el mundo.

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