Cerca del 20% de las obras privadas en 2013 sufriría retrasos por trámites ambientales

28 diciembre, 2012

Un total de US$ 9.300 millones sumaría el gasto en construcción relacionado a proyectos de infraestructura privada previstos para 2013. Este monto representaría un aumento de casi 40% respecto de 2012.

Pese a ese fuerte incremento, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) puso una nota de alerta, pues el 21,4% de esas inversiones -US$ 2 mil millones- podrían retrasarse hasta 2014, debido a que ese porcentaje de iniciativas aún tramita sus Estudios o Declaraciones de Impacto Ambiental (EIA o DIA) en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

“Del total para 2013, hay US$ 5.187 millones que se van a materializar, porque ya están ejecutándose. Con relación al resto, el 40% está en plan de ejecución. La mitad de ellos tiene su aprobación ambiental lista y podrían partir, es posible, pero la otra mitad está más en duda porque está en calificación ambiental y pueden demorarse en eso”, comentó el gerente de Estudios de la CChC, Javier Hurtado. Explicó que luego de recibir la calificación ambiental, las obras tardan unos seis meses en iniciarse, por lo que “los cerca de US$ 2 mil millones podrían retrasarse y desplazarse para el año que sigue”.

Según datos de la CChC, entre los proyectos que tienen programados inicios de obras en 2013, pero que aún están en calificación ambiental, se encuentran la modernización y ampliación de la planta Arauco, el proyecto minero Volcán, el parque eólico Calama y algunas obras eólicas y fotovoltaicas, entre otros.

Un tercio de las obras de energía no tiene visto bueno en sus tramitaciones ambientales. La inversión para el lapso 2012-2016 suma US$ 86.202 millones, de acuerdo con datos de la CChC. De ese monto, el 20%, US$ 17.300 millones, tiene sus EIA o DIA en proceso de calificación.

“Aquellos proyectos que no cuenten con calificación ambiental pueden sufrir atrasos. Adicionalmente, algunos pueden judicializarse, incluso después de tener aprobaciones ambientales”, sostuvo Hurtado.

Fuente: El Mercurio