Barrio Pedro de Valdivia Norte cambia de rostro y pierde su carácter residencial

16 mayo, 2013

“Antes todo era totalmente diferente. Era un barrio agradable, residencial. Se podía dormir tranquilo en la noche y atravesar la calle caminando. El mayor ruido que teníamos era el río”. Así describe lo que solía ser, hace 35 años, el barrio Pedro de Valdivia Norte el presidente de la junta de vecinos del sector, Jorge Valenzuela.

La visión que conserva en la memoria contrasta con la verdadera pesadilla que hoy viven las 1.500 familias que residen en la zona, considerada una “isla” en medio del sector comercial de “Sanhattan”, uno de los más densos del Gran Santiago.

“Los problemas empezaron con el túnel San Cristóbal, que dividió el barrio y después con el Costanera Center. Desde que se abrió, esto se convirtió en un estacionamiento público. Se dañaron las veredas, aumentaron los robos. Además, la Clínica Indisa ha comprado muchas de las casas y se tomó los faldeos del cerro para estacionar”, lamenta Mercedes Garrido, quien vive hace más de 20 años en el sector.

Con ella coincide el decano de Arquitectura de la Universidad Diego Portales, Mathias Klotz. “Esto es un pulmón verde que debe ser preservado por el municipio. Hoy debe ser de los barrios con mayor inversión en casas que remodelan, se amplían y generan un alza de precio sostenida. Yo llevo 12 años aquí y la cantidad de nuevos vecinos que se incorporan es altísima”, dice.

No obstante, un estudio realizado por la consultora AGS Visión Inmobiliaria muestra otra mirada: el análisis establece que el sector dejó de ser residencial y se transformó en una zona comercial. Según el informe, solo desde avenida El Cerro hacia el norte hay 53 oficinas. Junto con el espacio que ocupa Aguas Andinas totalizan 53.929 m {+2} , el 54,7% del uso de suelo. Las viviendas capturan los restantes 44.736 m {+2} (45,3%).

Esto se condice con lo que sucede en las calles: antes de la apertura del túnel y del mall circulaban 8.000 vehículos al día por el avenida El Cerro. Hoy transitan 30 mil por jornada en la misma arteria.

“El barrio dejó de ser lo que era. Hay una disonancia entre el uso de suelo que establece la norma y el real uso de las propiedades, que se han transformado en oficinas y locales comerciales. Eso muestra que el barrio tiene el potencial de complementarse con equipamientos y de relacionarse con lo que pasa al frente, en Sanhattan”, indica Esteban González, director de estudios de AGS.

Eduardo Martínez, jefe de estudios de la consultora, agrega que el deterioro en la calidad de vida ha generado un éxodo de vecinos. “Se han ido, han arrendado o vendido sus casas a sociedades de inversión. Otras están vacías, lo que aumentó los robos”, señala.

Consultada por “El Mercurio”, la alcaldesa Josefa Errázuriz declinó referirse al estudio.

Fuente: El Mercurio