Barrio gastronómico-hotelero revitaliza antiguas viviendas del sector poniente de Viña

23 octubre, 2012

Cuando se instaló el primer salón de té en la calle 5 Norte, en Viña del Mar -hace 14 años-, sólo existían dos locales comerciales: la panadería “Modelo” y el minimarket y verdulería “Luquillo”. Ambos bastaban para un sector netamente residencial.

Hoy, en cambio, existen un consolidado polo gastronómico y un naciente comercio de otros rubros, que han transformado el área desde 2 a 6 Poniente, en especial entre 4 y 6 Norte.

Teresa Moreno -quien el 19 de agosto de 1998 debutó con “The Tea Pot”, que ofrece una carta de 50 variedades de té y 12 tipos de cheesecakes – ha sido testigo del arribo constante de restaurantes, cafés, pastelerías, fábricas de empanadas, tiendas gourmet , galerías de arte, boutiques y tiendas de diseño, que otorgaron un nuevo rol al barrio poniente.

Dice que quienes antaño iban a las avenidas San Martín y Perú anhelaban alternativas.

María Eugenia Ramírez, directora del Área de Desarrollo Turístico y Económico de la Municipalidad de Viña del Mar, indicó que de los 246 restaurantes que tiene la ciudad, 91 se encuentran entre las avenidas Libertad y Perú, desde 1 a 15 Norte. En los últimos años se han instalado 19, en especial en el nuevo polo gastronómico.

El mismo fenómeno se ha observado respecto de la hotelería. De los 55 hoteles existentes en Viña, 19 se encuentran en el sector poniente; y de 61 hostales, 10 están en esa zona.

El crecimiento hotelero-gastronómico generó el reciclaje de las antiguas viviendas que se resisten a ser reemplazadas por edificios en altura que han proliferado en el sector.

Schlomit Stange instaló hace cuatro meses el local de empanadas y pastas “Santa Carmela”. A poco de partir, fue premiado por fabricar las mejores empanadas de la región. “A raíz de ese reconocimiento, la demanda superó todo lo imaginado. La gente hace filas. Incluso el Presidente Piñera llegó a comprarnos el día de las pymes”, expresó.

Varios locales tienen el reconocimiento de verdaderas “picadas”, donde no importa el recinto sino la calidad del producto. Así ocurre con “El Sibarítico” y “Carnes al Paso”, donde el público no se fija en la edificación sino en el sabor de los sándwiches y de las carnes a las brasas.

Según Teresa Moreno, se ha formado un “vecindario agradable”, donde hay un grato clima de amistad.

Fuente: El Mercurio