Arquitectos detallan cómo será la recuperación del edificio Astoreca

22 marzo, 2013

Continúa el interés de empresas privadas por recuperar el brillo que tuvo Valparaíso hace un siglo, cuando su puerto era el paso obligado para las barcos que venían de todas partes del mundo para canalizar sus productos. No existía el Canal de Panamá, por lo que el viejo Pancho se imponía en el Pacífico como el principal corredor marítimo hacia Estados Unidos, Inglaterra, Francia e India, entre otras potencias mundiales.

La compañía Ultramar acaba de comprar el edificio Astoreca para instalar allí sus oficinas y de esa forma “retornar a casa”. Donde se fundó esta agencia naviera.

En ese contexto, esta entidad marítima contrató los servicios de los arquitectos Bernardo Urquieta y Juan Sabbagh, quienes se harán cargo de recuperar este inmueble de conservación histórica (ICH), enclavado en el barrio histórico, frente a la plaza Echaurren, una de las zonas más antiguas de la ciudad.

detalles

De acuerdo a lo precisado por estos profesionales, el proyecto consta de un edificio de cinco pisos, de estilo neoclásico francés, construido por el arquitecto Juan Dazzarolla para la familia Astoreca a comienzos del siglo pasado.

Se terminó de construir en 1907.

En un comienzo, albergó a familias acomodadas en sus departamentos de siete y ocho habitaciones.

Se ubica en la Zona Típica, frente a la plaza Echaurren y su superficie bruta (incluyendo subterráneos) es de 7 mil 526 metros cuadrados.

La intención de Ultramar es recuperar tanto el interior como el exterior del edificio, manteniendo sus fachadas y respetando su altura original, de manera de integrarlo a su entorno.

De este modo, se buscará rescatar su belleza original como una manera de potenciar el Barrio Puerto e incentivar la restauración de otros inmuebles del sector.

La compañía Ultramar encargó el proyecto a un equipo de expertos compuesto por Bernardo Urquieta (radicado en San Francisco y especialista en remodelación de edificios patrimoniales) y Juan Sabbagh, quien lideró la restauración del edificio Cousiño, hoy del DuocUC.

Esta agencia marítima también instruyó a los arquitectos considerar el paño que poseen en la manzana contigua, de manera de generar un nuevo polo arquitectónicamente armónico y respetuoso del entorno, que integre los espacios y proyecte la plaza Echaurren hacia el mar.

El trabajo de restauración del Astoreca significará una inversión que bordea los 20 millones de dólares.

pasado glorioso

El arquitecto Juan Sabbagh explicó que “el anteproyecto del Astoreca está aprobado por la Municipalidad de Valparaíso. Además, cuenta con una aprobación conceptual en el Consejo de Monumentos Nacionales, más las aprobaciones correspondientes al Ministerio de la Vivienda, como lo establece la norma”.

Agregó que “en este momento estamos en la etapa de pensar y tomar las decisiones de qué hacer y cómo enfocar el proyecto. Esta iniciativa para nosotros, como profesionales, es de alta complejidad por las implicancias que tiene”.

Al respecto, Bernardo Urquieta expresó que “es complejo, porque en el fondo es un proyecto que puede repercutir profundamente en Valparaíso. Valparaíso es una ciudad que en 1907 perdió mucho su potencial, la gente de poder de la ciudad no se fue a Santiago, se fue a San Francisco (Estados Unidos), donde yo vivo”.

Añadió que “éste es un proyecto que contiene muchas historias. Que se sostiene sobre otras proyecciones hechas por mí a partir del año 79, cuando partieron como un proyecto universitario. Ese proyecto se llevó a San Francisco (al Puerto), incluso ganó el Premio Honor de Arquitectos. Este proyecto vuelve a Valparaíso y se ensambla con el que presentamos para el Astoreca”.

ciclos

Urquieta aseveró que “este proyecto marca un ciclo; o al menos es lo que queremos representar. Un poco lo que es el ciclo de la vida de Valparaíso. Es decir, cuando Valparaíso cae por el terremoto y la creación del Canal de Panamá, la gente se desplaza, se mueve, ello entre los años 1906 y 1907. Ahí Valparaíso, en definitiva, cae. Además, los barcos de ese tiempo contaban con tales tecnologías que les permitían no varar después de la pasada por el Cabo de Hornos. Si sobrevivían al Cabo de Hornos, estas naves eran capaces de pasar más al norte. Entonces ya no paraban en Valparaíso, sino que pasaban directo a San Francisco”.

Acotó que “es necesario, para entender este proyecto, contar con un background histórico”.

Sabbagh puntualizó que “detrás de este proyecto por un lado estoy yo; y por el otro, Bernardo”.

Ambos son amigos desde cuando estaban en el colegio. “De hecho, nuestros padres fueron médicos, compañeros de la universidad”, afirmó Urquieta, dando cuenta que no solo la arquitectura los une en esta vida.

“Yo conozco el Valparaíso del año 79. Luego me fui a Estados Unidos, donde llevo 30 años. Siempre me quedé con la idea que la cultura de Valparaíso emigró a San Francisco y San Francisco tiene que traerla de vuelta”, sostuvo este profesional.

Sabbagh precisa: “Se llevaron las riquezas. Las grandes compañías de San Francisco fueron fundadas en Valparaíso. Sus dueños emigraron a San Francisco”.

En tanto, Bernardo Urquieta contó, para esclarecer más su posición, su tesis, que “en Palo Alto, donde está la Universidad de Stanford, la calle principal se llama Valparaíso. Allí hubo una hacienda: la casa de los Atherton. Esta casa es muy significativa en San Francisco. Y lo superlativo es que esta residencia se parece más a las casas de Valparaíso que a las de San Francisco”.

“Existe un hermanamiento muy profundo entre ambas ciudades”, expuso.

crecimiento

Sabbagh manifestó que “Estados Unidos creció a partir de lo ocurrido en California, con la Fiebre del Oro; y detrás de ese creciente desarrollo estaba el Puerto de Valparaíso. En ese tiempo no estaba el Canal de Panamá. Siempre hubo un estrecho vínculo comercial y cultural entre San Francisco y Valparaíso. Después vino la decadencia de Valparaíso. Gran parte de los empresarios estadounidenses, europeos e ingleses emigró a San Francisco: y se llevaron toda su fortuna”.

Urquieta cree que la recuperación del edificio Astoreca podría ser el “campanazo” que necesita Valparaíso para crecer cultural y patrimonialmente. En rigor: la llave para que la ciudad deje de ser “lo que fue”, para pasar a una dimensión mayor: “lo que será”.

“Valparaíso tiene mucho potencial para crecer. Y para que ello ocurra debemos conocer mejor la historia de nuestra ciudad. Entender que Valparaíso es distinta que otras ciudades de Chile. La presencia extranjera convirtió a Valparaíso es una localidad única; solo comparable con otras urbes del mundo, en especial las ubicadas en Estados Unidos y Europa. Santiago, por ejemplo, se formó en base a la consecución de tierras. Valparaíso se levantó gracias a las transacciones marítimas, portuarias”, relató Sabbagh.

LIBROS DE HISTORIA

Por eso para ambos arquitectos es esencial desempolvar los libros de historia y reconocer a Valparaíso como la corona del Rey Chile.

“Es paradojal lo que voy a decir, pero gracias a que esta ciudad estuvo por mucho tiempo sumida en la pobreza se pudieron mantener intactos edificios de alto valor patrimonial. De lo contrario, nos habríamos encontrado hoy con grandes edificaciones sobre cimientos como el Luis Cousiño, el Mercado Puerto y el mismo Astoreca”, dijo Urquieta.

Finalmente los arquitectos afirmaron que a fin de año dispondrán del proyecto definitivo para iniciar la recuperación del Astoreca el 2014.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso