15/10 Los desafíos que debe enfrentar Chile para lograr un desarrollo urbano más amigable con la ciudadanía

15 octubre, 2014
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Foto: Sylvio García

El 87% de la población de Chile es urbana. De ese total de chilenos, el 50% vive en las  principales ciudades del país: Concepción, Valparaíso y Santiago, donde la capital concentra el  40% de esa población.

Cifras que se dieron a conocer en la conferencia internacional ‘Chile: Re Evolución Urbana’,  que se llevó a cabo en la capital y que concentró a importantes expertos internacionales y  autoridades locales como el ministro de Obra Públicas, Alberto Undurraga, la ministra de  Vivienda y Urbanismo, Paulina Sabell, el intendente de Santiago, Claudio Orrego y la alcaldesa  de Santiago, Carolina Tohá, entre otros.

Santiago, por ejemplo, tiene enormes problemas de transporte que afectan la calidad de vida de los ciudadanos. La conectividad vial está colapsada, el servicio de transporte público es deficiente, las condiciones de inseguridad en la ciudad no fomentan otras formas de transporte alternativo como la bicicleta, etc.

El principal problema, según el experto Philipp Rodde, director ejecutivo de LSE Cities investigador de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, es que nuestras ciudades,y específicamente Santiago, presentan un “nivel tan alto de segregación social que se genera un desarrollo urbano regresivo”. Esto quiere decir que quienes tienen acceso a mejores condiciones urbanas son quienes habitan en los sectores de los grupos socioeconómicos más altos.

Enrique Peñalosa, economista y político colombiano, ex alcalde de Bogotá y uno de los principales responsables del positivo desarrollo de la capital cafetera, declara que “el espacio vial es el recurso más valioso de una ciudad”, y plantea las siguientes interrogantes: “cuando se construye un edificio nos preocupamos de qué tan alto llegará, pero ¿nos preocupamos si mejora la calidad de vida en el suelo? ¿mejora la calidad peatonal del entorno? ¿implementaremos las obras de mitigación vial adecuadas?”.

El ex alcalde explica que todo desarrollo económico debe ir de la mano de la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos y su entorno, y que, por ejemplo, “las autopisatas urbanas le hacen un daño irreparable a la calidad de vida de los peatones”, sobre todo pensando en la tendencia de que el parque automotriz crece y crece y las condiciones viales no mejoran.

Por lo mismo, hay que enfrentar los cambios con voluntad política y con la convicción de que “el interés general debe prevalecer sobre intereses particulares”, sabiendo que muchas de estas decisiones tendrán un costo político, pero que se traducirán en un progreso equitativo para toda la ciudadanía.

Para esto, es fundamental pensar que “los recursos deben destinarse de manera transversal y se debe incluir la visión de los diversos actores sociales involucrados. Fomentar la participación ciudadana y el diálogo para poder implementar políticas públicas eficientes que aporten a la mejora de los nuevos desafíos de urbanidad que se nos presentan en América Latina”.

Fuente: Publimetro