13/07 Proyectan término del déficit de viviendas para familias vulnerables en menos de 10 años

14 julio, 2014

El Mercurio. Como nunca antes en la historia de la política habitacional, Chile está al borde de resolver su déficit más urgente, el de las familias vulnerables. Aquellas que, según define la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) para Vivienda, ganan menos de 22,1 UF ($532 mil) y que, de acuerdo al último balance de la vivienda, realizado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), llegan a 131.412 casos.

Cada año, ese déficit estructural se ha superpuesto a la generación de nuevas necesidades, que apenas logran cubrirse con el programa regular de subsidios habitacionales. Así, a casi 50 años de la creación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), el requerimiento habitacional más urgente nunca se ha conseguido resolver, pese a diversas estrategias y políticas habitacionales, generadas desde 1965.

No obstante, según el estudio, al que tuvo acceso “El Mercurio”, este déficit de viviendas terminará antes de los próximos 10 años, en 2023, si se mantiene el ritmo actual de 30 mil subsidios habitacionales al año.

“Con la política habitacional que ha desarrollado el país, en el mediano plazo se va a terminar el déficit de viviendas de interés social. Hoy hay un total de 450 mil unidades, y de ellas ya son solo 130 mil del grupo más vulnerable. Incluso, si se mantiene la entrega de subsidios, en un período no mayor a cinco años se debiese terminar el déficit estructural, y solo tener un flujo de nuevos requerimientos que se pueden abordar con el programa habitacional de cada año”, afirma el presidente de la CChC, Daniel Hurtado.

En un escenario menos “optimista” y más continuista, según el estudio, este déficit estructural terminará hacia 2023. Entonces solo debiese generarse un parque habitacional para las necesidades anuales que se originen en familias vulnerables, además de los allegados que podrían seguir generando campamentos o repetir el hacinamiento.

Para la ministra de Vivienda y Urbanismo, Paulina Saball, las proyecciones de la Cámara muestran un escenario auspicioso que comparte, con matices. “Con todos los avances que hemos hecho, hay factores relevantes, como las diferencias que se dan entre las regiones. Cada una tiene un comportamiento del déficit que es distinto y obliga a abordar los factores de manera diferenciada. También se debe considerar el efecto del terremoto y los desastres naturales, que pueden volver a producirse y generar alteraciones. En suma, no se trata de un tema lineal”, afirma.

Clases emergentes

El análisis realizado por la Cámara Chilena de la Construcción también anticipa que el próximo desafío de la política pública será abordar la situación de las familias de clase emergente y media. En total son 321.729 los grupos que requieren una vivienda, de acuerdo al estudio, cuya referencia fue Casen 2011.

Javier Hurtado, gerente de estudios de la CChC, cree que esta “bolsa” de familias que requieren una solución habitacional debiese generar subsidios e instrumentos mayormente enfocados en estos grupos que, en muchos casos, tienen problemas para acceder a créditos hipotecarios, y optan por vivir como allegados. “También hay que considerar que buena parte de esa necesidad de vivienda es por el crecimiento de familias atomizadas; es decir, muchos grupos unifamiliares, parejas sin hijos, personas que buscan vivir solas y que antes, en otro Chile, no eran consideradas deficitarias”, explica.

Con él concuerda la ministra Saball: “Es un cambio cultural que ha habido y que ha generado familias cada vez más jóvenes que generan una demanda distinta”.

Para esas realidades, el Minvu está diseñando una reforma a todos los instrumentos con que cuenta la política habitacional. “Estamos haciendo adecuaciones con procesos más simplificados, sacando los aspectos que no funcionan bien”, afirma. Entre ellas, se prepara un plan de mejoramiento a las viviendas de clase media y una reestructuración al programa Segunda Oportunidad, creado por el gobierno anterior.

Además, en el plan se afinan más beneficios. Entre ellos, un plan rural con subsidio diferenciado, con tipologías de vivienda especiales y que abordará la escasez de empresas constructoras fuera de la ciudad.

También se generará un nuevo programa de integración social. “No será una mezcla de subsidios de distintos programas, sino uno en sí mismo, que considerará las particularidades de las regiones”, dice Saball. Este plan irá acompañado de una nueva política de suelo que tendrá listo el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano hacia fines de año, con el objetivo de tener terrenos bien localizados para estos proyectos en todas las ciudades del país.

Estos cambios estarán listos durante este año, y, según la ministra, podrían derivar en llamados durante 2015.

Hallazgos

Cualitativo El foco en grupos vulnerables ha reducido el déficit en ese segmento, pero ha aumentado en la clase media.

Efecto 27-F Tras el terremoto, las regiones de Valparaíso y el Maule subieron su requerimiento de viviendas.

Casen En total, son 321.729 los grupos familiares que esperan por una vivienda, según datos de la encuesta Casen 2011.