03/12 Teodoro Fernández, el arquitecto de los parques, gana el Premio Nacional

23 diciembre, 2014

El académico de la UC fue reconocido ayer con el máximo galardón que entrega el Colegio de Arquitectos por su obra dedicada a cuidar el paisaje natural y urbano.

Obra Teodoro Fernandez

Teodoro Fernández (1948) lo expresa en palabras simples:“los arquitectos estamos llamados a construir el espacio físico, y desde fines del siglo XX esto implica también el cuidado de ese espacio físico, del paisaje, del país, del planeta, como se lo quiera llamar. Hemos sido descuidados y hoy nos toca recuperar ese terreno”. El arquitecto y paisajista de 66 años fue reconocido ayer con el Premio Nacional de Arquitectura, máximo galardón que entrega cada dos años el Colegio de Arquitectos.

Formado al alero de la U. Católica, Fernández ha dedicado su vida a cumplir ese precepto a través de una serie de obras que combinan lo público -construcciones de gran envergadura cívica como el edificio Moneda Bicentenario en el Eje Bulnes, la sede del Ministerio de Obras Públicas en La Serena-, con trabajos de corte privado, como la Casa Bosch y educacional como el edificio de la Scuola Italiana en Las Condes. Para Fernández simplemente no existen los encargos menores. “Soy ávido de trabajo y me entretengo diseñando desde una reja o una pequeña salita para una biblioteca hasta un parque de 60 hectáreas”, señaló ayer tras enterarse del premio.

Lo cierto, es que más del 60% del trabajo del arquitecto está ligado al espacio público, destacándose sobre todo en los últimos años, sus obras de paisajismo. Además del Parque Bicentenario, son suyos el Parque Inés de Suárez, la remodelación del Parque Quinta Normal y el diseño del futuro Parque de la Ciudadanía en el Estadio Nacional. Además, el próximo lunes, el arquitecto inaugurará la primera parte del Parque Kaukari, ubicado al borde del río Copiapó y que al finalizar las obras será del mismo tamaño que el Parque O’Higgins. “En los parques he tratado de hacer un lugar público donde se pueda expresar lo notable del lugar. Eso en Chile es muy fácil, porque lo más notorio es siempre el paisaje. Santiago necesita de lugares realmente públicos, amables, donde todo el mundo se sienta llamado a estar, y donde la introducción de la naturaleza sea central”, señala Fernández. “Desde que estaba en la escuela me preocupaban la sustentabilidad y la ecología en los proyectos, temas que con los años se han vuelto aún más urgentes”, dice.

CUIDAR LA CIUDAD
Entre 1974 y 1980, Fernández se va a trabajar a Madrid, España, su país natal, donde se vio influenciado por la arquitectura mediterránea de líneas simples y estampas blancas. A su regreso, fue co-autor de la remodelación de la Estación Mapocho y desde 1984 ingresó como docente a la U. Católica donde ha sido maestro de varias generaciones de arquitectos, a quienes ha inculcado su pasión por el paisaje. Figuras como Alejandro Aravena, Cecilia Puga y Smiljan Radic se formaron con él. Con los dos últimos, de hecho, trabajó en la construcción del Centro de Documentación Sergio Larraín, en la Facultad de Arquitectura de la UC, en el Campus Lo Contador. “Es cierto que en el extranjero se halaga la relación con el paisaje y la economía de medios de la arquitectura chilena, sin embargo cuando uno se pasea por Santiago eso se ve poco. Falta dedicarle más cuidado y cariño a nuestras ciudades”, resume Teodoro Fernández.

Fuente: La Tercera